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    Las metacompetencias de un buen coach

     

    Cuando una persona se plantea hacer un proceso de coaching, probablemente, uno de los aspectos mas delicados es seleccionar al buen “coach”;  al “coach” más adecuado que, a priori, pueda asegurar el éxito del proceso.

    Entre los criterios a la hora de elegir al coach me parece importante tener en cuenta sus cualidades personales, su formación, su experiencia primero como profesional además de como coach, su metodología y especialización, entre otros, así como su ética profesional.

    Cuantas mas metodologías de coaching haya estudiado e integrado el coach en su práctica profesional mas recursos tendrá para trabajar desde las distintas dimensiones de la persona: corporal, emocional, mental y espiritual.

    Un coach es alguien que te dice no que no quieres oír, que te muestra aquello que no quieres ver para llegar a Ser quien siempre has querido ser. Es aquel que te acompaña permitiendo que surja lo que surja en la sesión, que acepta quien eres en cada momento.

    Desde la mirada esencial de coaching, el coach no resuelve, no enseña, no juzga, “no sabe”, “no es”.

    Entre las metacompetencias como coach esencial, destaco:

    -Autenticidad. Centramiento. En conexión con su ser esencial.

    -Formado y acreditado en las competencias necesarias para llevar un proceso de forma eficaz. (ver core competences de ICF)

    -Habla con franqueza, desde la autenticidad, la ética y el amor. Se comunica de forma abierta, honesta y sincera.

    -Presencia desde el amar, en conexión con el aquí y ahora.

    -Humildad.  Aceptación del yo en el momento actual del proceso. Atiende a las necesidades del coachee y no las propias.

    -Evita los juicios y consejos.

    -Abierto a no saber y a sorprenderse.

    -Plasticidad. Ser proactivamente flexible. Capacidad de aprendizaje y desaprendizaje.

    -Saber leer y hacer hipótesis que generen preguntas potentes, que abran consciencia en el coachee.

    -Nadiedad. Calidad de ser nadie, de trascender su necesidad de importancia.

    -Amor incondicional. Acepta al coachee tal como es y confía plenamente en su potencial.

    -Ternura y compasión. Como respuesta ética al sufrimiento del otro y en contacto con su propia vulnerabilidad.

    -Realiza preguntas que abran consciencia y aporten mayor claridad y nuevos aprendizajes al coachee. Nuevas visiones que generen meta-resultados.

    -Respeta el proceso frente a la solución a corto plazo.

    -Sabiduría. En conexión con la intuición y la racionalidad.

    -Espiritualidad. En conexión con el fluir y la totalidad.

    -Capacidad para diseñar acciones y gestionar el progreso.

    Fuente: Coaching Esencial de Cris Bolívar. www. essentialinstitute.org

    Si estas interesado en realizar un proceso de coaching puedes reservar cita conmigo en isabel@isabelcoaching.es