• Abre_tu_Corazon

    El propósito más importante para este año: Abrir tu corazón

     

    Con el inicio del nuevo año, llegan las buenas intenciones y nuevos propósitos, y con ellos, el aluvión de “recetas” para cambiar, mejorar, conseguir más y mejores objetivos.

    Hacer ejercicio, leer un libro, iniciar un hobby, sonreír más, apuntarse a cursos y clases… las propuestas pueden ser infinitas.

    Y así encendemos motores, en aras de una vida mejor, o lo que ahora gusta decir,  “la mejor versión de ti mismo@».  Y sin duda que todo eso nos puede ayudar y reforzar nuestra motivación. Ya decía Steven Covey, el primer hábito de las personas altamente efectivas es tener un fin en mente.

    Pero más allá de ponernos metas para hacer, para lograr, quizá el mayor desafío en esta nueva etapa del camino esté en abrir nuestro corazón.  Empezar a escuchar qué nos dice sobre quiénes somos realmente y qué pedimos a la vida, o más bien, quizás, saber escuchar qué nos pide la vida a nosotr@s.

    Siento que si queremos salir de las crisis, de la enfermedad, de la ansiedad, de la angustia, del miedo, ahora toca despertar al amor, a la confianza. Dejar atrás los miedos y la supervivencia y abrirnos al amor; abrirnos al amar como la principal herramienta que tenemos para realmente transformar nuestras vidas. Quizás, permitir que la vida suceda, diciéndonos “sí, puedo confiar en mí”,”sí, tengo valor».

    Tengamos el valor de escuchar nuestro corazón y ponerlo en acción, quizás la vida entonces se transformaría. Estoy hablando de dejar de vivir siempre pendientes de los resultados, cuanto más lo hacemos, más miedo tenemos a no lograrlos…hablo de dejar de pensar qué vamos a hacer en el futuro y empezar a hacer ahora, a vivir aquí, en el ahora, de encontrar lo que da sentido a tu vida, aquello que te apasiona, que te hace feliz. Y desde ahí, quizás descubras habilidades que no sabías que tenías. Quizás si nos permitimos experimentar haciendo aquello con lo que disfrutamos y se nos da bien, descubramos nuestros dones, nuestros verdaderos talentos para poder compartirlos al mundo. 

    No es muy frecuente encontrar personas que hacen en su vida lo que sienten y quizás la clave sea esto; vivir acorde con lo que te sale del corazón. Vivimos tan encorchetados en todos los ámbitos, pendientes de las situaciones familiares, sociales, laborales… de lo que pasará si algo tal o cual cosa…quizá se trate de dejar a un lado creencias del tipo a “tengo que hacer cosas para ganarme la vida”… yo, tú, ellos, ya somos la vida. Nosotros ya somos la fuerza que rige nuestro camino.

    El filósofo Rudolf Steiner ya dijo que uno de los hallazgos más importantes que traería este siglo sería el comprender que el corazón es mucho más que una bomba cardiaca, es un órgano de conciencia global. Se habla ya de que el corazón emite un campo magnético incluso 5.000 veces mayor que el cerebro. O sea, que tenemos un gran cerebro también en nuestro corazón.

    ¿Y si esto es así?. Pues que, aunque asuste decirlo, quien tendría que tomar el mando en nuestra vida es el corazón.

    Permitámonos entonces sentir las emociones que nos trae la vida, dejando sentirnos afectados por ellas, aunque a veces lleguen como un tsunami y nos descoquen y tengamos que volver a recolocarnos de nuevo para seguir, integrando los aprendizajes que nos traigan y dándonos cuenta que quizás esto es vivir, y no el controlar.

    La verdad es que, pensándolo ahora, puedo decir que cuando peor me siento es cuando he dejado de hacer algo que me dictaba mi corazón y por miedos, inseguridades o reglas sociales no he hecho.

    Me doy cuenta de la importancia del silencio para poder escuchar al corazón, no solo de no hacer, sino del silencio mental, estar conmigo misma, aquel que me permite estar con mi Ser, con Isabel, con mi esencia, con quien realmente soy. Y para poder acceder a quienes somos realmente, solo podemos hacerlo en el presente, parando, dejando de viajar al pasado o al futuro. Respirando. Solo estando. Siendo. Si nos paramos y sentimos, (…) el corazón aparece. Si podemos poco a poco ir atreviéndonos a sentir con nuestro corazón podremos ir entrando y saliendo de esa escucha, ganando en conciencia para transformar nuestra mirada, nuestra visión y con ellas nuestro mundo. 

    En sesiones, los coachees me preguntan qué pueden hacer para lograr alegría en sus vidas… y me doy cuenta, desde mi propia tristeza, que no se trata de hacer no se qué cosa para conseguirlo; más bien se trata tan solo de permitirnos vivir desde el corazón abierto y dar gracias. Entonces,  la alegría y esa sensación de serenidad y paz, vienen solas. El camino se abre.

    De lo que se trata es de poder ir ampliando esos espacios y expandirlos en nuestra vida. ¿cómo?. Llena tu vida de aquellos lugares, personas y proyectos que realmente despierten la energía de la alegría en ti. Permitamos que el amor y el amar sean el motor de todas nuestras acciones. 

    En momentos de crisis, de duda, de dolor, que los hay, a mí me ayuda vivir la magia de las pequeñas cosas de la vida…como las caritas de mi sobrina Julia en mis brazos.

    El instante en que nuestras miradas se encuentran lo vivo como eterno. Y me siento feliz. Y experimento que esa felicidad lo impregna y sana todo.

    Y todo se para, y entonces siento que soy, que somos, AMOR.