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    Coaching: un aliado para acompañar los problemas de atención y aprendizaje



    ¿Le cuesta hacer sus tareas y organizarse?
    ¿Se distrae fácilmente?
    ¿quieres acompañarle de una manera más efectiva?
    Si tu respuesta es sí, el coaching puede ser una poderosa herramienta educativa con la que encauzar vuestros esfuerzos y poner mayor comprensión a lo que ocurre.

    ¿Y por qué coaching familiar?
    Las dificultades de un niño con problemas de atención y aprendizaje impactan en su contexto más inmediato: la escuela y, por supuesto, en la familia.

    Su problemática, sea cual sea, no se da en vacío, sino en su contexto familiar. Esto es en todos sus miembros, ya que éstos interactúan entre sí, se relacionan, se influyen mutuamente y, por tanto, se ven también afectados. De ahí la importancia de trabajar también con toda la familia.

    El coaching es una herramienta para el cambio y la transformación y por su metodología nos permite un aprendizaje en acción, algo que me encanta para trabajar con las familias que llegan a mi consulta.  Es muy eficaz para detectar qué está pasando, qué conductas y hábitos en el contexto familiar están impidiendo conseguir los resultados que se desean y marcar objetivos y metas concretos.

    Otra de las cosas que me gusta de aplicar el coaching es que facilita a los padres poner en práctica los aprendizajes adquiridos en las sesiones en su propio entorno y tener un feedback y seguimiento de los resultados que permita introducir cambios y nuevas estrategias.

    Se hace muy necesario que los padres cuenten con un espacio para poder ser escuchados y también poder hablar de las emociones y los miedos que van a aparecer. De aquello que más les preocupa.

    Otra de las razones de iniciar un proceso de coaching familiar si vuestro hijo tiene problemas de atención es la necesidad de reducir el estrés y ansiedad en el seno de la familia. Se conoce ya que una de las principales causas del empeoramiento de estos síntomas se debe a un clima familiar inestable.

    Los padres necesitan saber qué le está pasando a su hijo; mejorar su conocimiento sobre esos síntomas; qué características tiene para ajustar también las expectativas que ponen en su hijo. Necesitan discernir qué puede y qué no puede hacer, saber más de la problemática de la que se parte para ser más razonables a la hora de pedir al niño.

    En definitiva, el espacio de coaching os permitirá una comunicación asertiva con vuestros hijos, una mejor gestión de las emociones, saber qué beneficia y qué empeora el desarrollo del niño, cómo motivarle en su aprendizaje, cómo fomentar sus habilidades sociales y también detectar aquello que obstaculiza en la relación.